Posted Octubre 20, 2009 by Richard Flores Categories:Uncategorized
Ya salio el sitio OFICIAL de Hechos 29, 2009.
Hechos 29, es el congreso dedicado para jóvenes de la iglesia Casa de Dios, iglesia del Pastor Cash. En el año 2001 se hizo el primer congreso con el enfoque de ayudar y ser de bendición para todos los jóvenes. Cada año es una experiencia única y diferente, debido a los temas, los conferencistas pero sobre todo, por la unción del Espíritu Santo. (Obtenido de Jd Luna’s Blog)
Posted Octubre 15, 2009 by Richard Flores Categories:Uncategorized
Ya empieza la
emoción:
Hechos 29, 2009
Estando tan cerca, a tan solo 2 meses de que comienze uno de los congresos más esperados del año… Hechos 29 esta empezando a dar la emocion que inunda a muchos jovenes de Guatemala u otros paises de donde viajaran para poder ver el congreso en Casa de Dios.
Soy testigo que el equipo organizador, de dicho evento, esta organizando el congreso ¡para ti! para que seas mejor persona, líder, hijo, etc. Te aconsejo que apartes estas fechas para que Dios te hable y enseñe por cinco días seguidos.
Será el congreso de mayor fuerza y pasión que hemos tenido, por que esta planificado para que veas los resultados un día después del congreso a través de la Palabra de Dios que será sembrada en tu corazón y puesta en acción en tu vida.
Muchos dicen mentiras para tratar de huir o facilitar las situaciones, pero en realidad las mentiras solo acarrean problemas. En este episodio Juan Diego, Mónica y Chitio te enseñarán la verdad acerca del tema, y podrás aprender acerca de las consecuencias de mentir y de las ventajas de decir la verdad.
Proximamente, iniciará Hechos 29 2009. Las fechas serán:
Del 2 al 6 de diciembre.
Aparta y prepárate para esta fecha, no te puedes perder Hecho 29 de este año. Si no puedes venir a Guatemala podrás ver la transmisión online totalmente gratis.
Si tienes dudas de ¿Qué es Hechos o Cómo funciona? visita este post (Chitiore’s Blog) —> http://tiny.cc/8ApbE
Debemos aprender a dar con la misma alegría con la que recibimos, ambas actitudes son producto de la bendición y misericordia del Señor.
Juan 4: 35-36 dice: ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.
Proverbios también dice que quien no cosecha avergüenza al Padre. En Casa de Dios sembramos y recogemos fruto porque compartimos la Palabra de todas las formas que podemos: en discipulados, células, programas de televisión y a través del Internet. Los cosechadores honran al Señor quien a su vez les honra a ellos. En la semilla que recibes de Sus manos se encuentra el poder de la cosecha. Además, te da la tierra y condiciones climáticas favorables, pero sembrar y cosechar es tu trabajo. Todos debemos cumplir nuestra parte del pacto.
La Biblia también nos enseña que el cosechador, además del fruto, recibe salario. Dios es un padre generoso que no solo te provee para que siembres sino que también te recompensa por aprovechar la semilla. Es como si tuvieran un hijo que con mucho esfuerzo se gradúa de médico cosechando con su título lo que sembró con sus estudios, entonces, como recompensa por la honra que te da, le ayudas a instalar su clínica.
Fe más allá del entendimiento
Efesios 3:20 nos recuerda: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.
Dios es poderoso y hace todas las cosas aunque nuestra mente tal vez no quiera aceptarlo. El Señor NO es un Dios de escases, de lo suficiente ni de la abundancia sino de la sobreabundancia y tú tienes el poder para que haga mucho más de lo que pides o entiendes.
Pedir es espiritual y el poder de la fe que llevas dentro te capacita para recibir. Dios es misterio y revelación. Hay muchas cosas que no comprendemos pero aceptamos; el poder de la unción y la ley de la siembra y cosecha son ejemplo de ellas. Intentar comprenderlo te limita porque Él quiere darte más de lo que entiendes y deseas.
El Señor me da unción y la comparto aunque no la comprendo. No pretendo que mi cerebro abarque al Creador de los cielos y la tierra que es capaz de resucitar a los muertos. Sería demasiada prepotencia y arrogancia intentarlo. De la misma forma como recibimos sin comprender, debemos dar, demostrando ser cristianos maduros que siembran generosamente aunque no entiendan todo sobre sembrar.
En Eclesiastés 11: 4-5 leemos: El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
Quien se concentra en comprender y no cosecha, muere de hambre porque no da fruto. Nuestro razonamiento es muy limitado, son más las cosas que ignoramos que las que conocemos. El milagro de la vida en el vientre materno y la creación del universo son misterios insondables que nos revelan la grandeza de Dios. Él hace todo, no sabemos cómo, pero lo hace, así que no te preocupes por las críticas de personas que no entienden nuestra fe, porque lo que nos diferencia de ellos es que obedecemos aún sin comprender. Caminar con los ojos puestos en el Señor no es ignorancia sino evidencia de que tenemos un razonamiento superior. Si nos afanamos por entender, terminaremos llenos de conocimiento pero sin revelación.
Siembra para cosechar
Eclesiastés 11:6 continúa: Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.
En la Biblia al Día dice: “persevera en la siembra porque no sabes cuál semilla germinará, quizá germinen todas.”
La ley más poderosa sobre la tierra es la de siembra y cosecha porque de ella depende nuestra subsistencia. Ofrendar es una siembra poderosa y más aún si el objetivo es construir el templo donde se adorará al Señor. Aunque no te des cuenta, tú siembras para construir otros templos a los deportes y al consumo, por ejemplo. Cada vez que visitas un centro comercial o un estadio y gastas tu dinero, estás aportando para la construcción de otros lugares similares. Los judíos antes de salir de la esclavitud construyeron pirámides para los egipcios y aún no habían edificado para el Señor. Pero tú ya fuiste liberado por la sangre de Cristo así que debes honrar a Dios por cuanto te ha dado.
Los sembradores trabajamos en todo tiempo. Muchos reciben bendición cuando ponen en práctica la Palabra que siembro en ellos. Hay semilla que se pierde en espina y abrojos pero mucha cae en tierra fértil que produce fruto, eso me alegra porque significa que estoy cumpliendo con el trabajo que Dios me asignó. Como buen sembrador me preparo, busco revelación, oro, intercedo y camino en santidad para tener algo que darles, no algo que pedirles. El apóstol Pablo decía en 1ra. de Corintios 9:11: “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?”. Él se preguntaba porqué tanto escándalo por las ofrendas si hacerlo era practicar la ley de la siembra y cosecha. Debes ofrendar con las misma unción, preparación, ilusión, alegría y consagración que recibes Palabra y fruto. Si te gusta recibir bendición de parte de tus pastores ten por seguro que también a ellos les gustaría ver cómo ofrendas generosamente a Dios.
Motivando la generosidad
2da. de Corintios 9: 5 recuerda: Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.
Aprendamos a ofrendar así como aprendemos a pedir. La generosidad se prepara y motiva. A los matrimonios les gustan las noches románticas pero los esposos saben que una esposa dispuesta necesita preparación cariñosa y atenta. A la fuerza ni la comida es buena. Pablo decía: “He enviado hermanos para que preparen su generosidad”. En la iglesia motivamos con Palabra antes de la ofrenda, no hacemos nada que no esté sustentado en la Biblia. Los apóstoles podían exigir pero era mejor motivar. Dios ama al dador alegre.
2da.de Corintios 9: 6 continúa: Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
Otra versión dice: “El que siembra constantemente, constantemente cosechará. Los que más cosechan son los que más siembran”. Pablo era como un padre amoroso que preparaba a los cristianos para ofrendar porque sabía que de ella dependía su cosecha. Los bendecía motivando su generosidad para que su cosecha no fuera escasa.
2da. de Corintios 9: 7 amplía: Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Alguien me enseñó que la billetera y el corazón están conectados. Nada sale de una sin afectar al otro porque allí donde está tu tesoro está tu corazón. Cuando recibes Palabra que demanda generosidad es tu corazón y no tu billetera el que se acongoja. Pablo decía que debemos motivar la capacidad de ofrendar porque no daremos nada que el corazón no esté dispuesto a entregar.
La generosidad es un desafío
2da. de Corintios 9: 8-11 culmina: Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
El verso 10 en la Biblia al Día dice: “porque Dios, quien da las semillas al agricultor y las hace crecer para que el agricultor coseche y coma, les proporcionará semillas en abundancia y buenas cosechas para que cada vez puedan dar mayores ofrendas”.
El bienestar económico de los hijos de Dios depende de lo que ofrenden. Así como creemos que por Su llaga fuimos salvos, debemos creer que la ofrenda es la razón por la que prosperamos. El Señor multiplica la semilla de aquel que cosecha para compartir. Pídele bendición que motive tu ofrenda, recuerda que recibes en la medida que das. Yo no tengo problema para pedir que siembren porque les doy el ejemplo en generosidad y comparto todo lo que el Señor me ha dado. Siembra y da lo mejor, confía en que Dios suplirá lo que te falte. El desafío es tener la fe para dar tanto como tengas. Nuestro Padre siempre cumple Sus promesas, incluso en los tiempos difíciles. Agradécele la madurez que te da para recibir y compartir con la misma intensidad. Algo grande vendrá a tu vida y permites que Su espíritu de generosidad habite en ti.
Honra a Dios al sembrar y cosechar porque Él es quien te provee de la semilla y además te dará recompensa cuando recojas el fruto de tu esfuerzo.
Joel 3:10 dice: Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
Cosechar es un asunto de transformación. Los instrumentos y temperamentos deben cambiar y prepararse para recoger el fruto. El débil se hace fuerte y el azadón se hace espada. Todo lo que podemos recibir de Dios requiere un cambio de nuestra parte. Si sembraste Palabra en tu familia y peleaste por su conversión, prepárate porque vendrá el tiempo de ver los resultados.
La siembra y la cosecha es una ley poderosa que desperdiciamos o mal interpretamos. Le damos una connotación negativa porque la utilizamos para reprender faltas pero no para festejar logros. Cuando un hijo se equivoca le decimos: “estás cosechando lo que sembraste”, pero eso también se aplica en los momentos de triunfo. Refuerza positivamente y recuérdale a tus seres queridos que lo bueno también es fruto de la siembra oportuna.
Renueva tu mente porque pensar en una siembra desinteresada es una mentira que te impide cosechar. Debemos reconocer que todo lo hacemos esperando retribución. Amas para ser amado, pagas los estudios de tus hijos esperando que aprovechen la oportunidad y
obtengan buenos resultados. En casa saben que quien lleva malas notas necesitará de la protección divina y de todos los ángeles para librarse de la ira de este padre exigente. Incluso inconscientemente somos generosos esperando recompensa, porque la Palabra dice que “el que al pobre da a Dios le presta” y sabemos que Él no se queda con nada. Entonces compartimos de lo que tenemos con la esperanza de que el Señor reconozca en nosotros personas generosas capaces de recibir Sus promesas. Podrás recoger la cosecha cuando saques de tu mente la falsa humildad y seas transformado.
Para cosechar hay que sembrar
Proverbios 10:4-5 recuerda: La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.
De tu compromiso y entusiasmo depende si quieres ser rico o pobre. No puedes pedir que Dios te prospere si no eres buen trabajador. Ten cuidado de pretender comprar el favor divino, estás cometiendo un error si ofrendas y diezmas pidiendo que soporten tu negligencia. Solamente cosecha quien se esfuerza sembrando bien y cuida la semilla para que de buen fruto. Además, recuerda que si ya sembraste debes cosechar porque de esa forma enalteces a tu Padre.
Somos frutos de la cosecha de Cristo
1ra. Corintios 15: 20-23 confirma: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.
Nuestro Señor Jesucristo es la primicia de la cosecha de nuestra resurrección. Él inició el proceso y nos involucró como frutos de Su sacrificio. No importa cuándo sea el rapto, lo importante es que estés preparado para ese momento y puedas presentar ante el Señor los frutos de tu trabajo como buen cosechador para Su reino.
1ra. de Corintios 15:35-38 cuenta: Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano. Pero Dios le da el cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
Él es el grano de trigo que cayó al suelo y con su resurrección dio el fruto de tu salvación. Es imposible negar el principio de siembra y cosecha cuando nosotros mismos somos un resultado de aplicarlo. Nacimos a la vida eterna por una siembra.
La cosecha gloriosa
1ra. de Corintios 15:42-45 continúa: Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.
La corrupción, deshonra y debilidad de la siembra se transforman en poder y gloria durante la cosecha. Todo el cansancio que implica sembrar y cuidar de la semilla se ve recompensado cuando tenemos el fruto ante nuestros ojos. El pueblo de Israel festejaba la cosecha porque era la culminación de un proceso largo y tedioso. Así nosotros debemos aprovechar nuestros talentos, sembrar y celebrar lo que obtengamos de ellos para beneficio nuestro y gloria del Padre.
1ra. de Corintios 15:40-41 confirma: Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.
Hay diferente glorias según la cosecha que obtengamos y no debemos desperdiciarlo por prejuicios que ni siquiera están sustentados en la Palabra del Señor. El que no cosecha no recibe gloria y avergüenza al proveedor de la semilla.
Cosecha honesta y justa
Gálatas 6: 6-7 dice: El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Tratar de burlarse de Dios está asociado directamente a la ley de la siembra y la cosecha. No te engañes o intentes burlarte de Dios diciendo que te importa poco el fruto. Aléjate de dos grandes burlas: intentar cosechar sin sembrar o desperdiciar el tiempo de la cosecha por negligencia o indiferencia.
Lo que siembres recibirás. Pablo dijo que sembraba en lo espiritual para cosechar en lo material. Era próspero y no lo negó, incluso podemos leerlo en su carta a los filipenses cuando dice que tiene abundancia gracias a lo que recibió. Muchos me critican por lo que tengo pero no se fijan en lo que doy. La calidad de la siembra define la calidad de la cosecha. Los buenos frutos son bendiciones ante los ojos del Señor.
En 2da. de Corintios 9:8-10 leemos: Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.
Dios es justo y le da a cada quien según merece. No todos ganan lo mismo en una oficina como tampoco todos los alumnos obtienen las mismas calificaciones en la escuela. Cada quien recibe lo que por justicia ha sembrado y cosechado. Dios le dio a todo el pueblo de Israel lo mismo pero aún así había gente pobre porque no todos aprovecharon la ley de siembra y cosecha. El oro de los egipcios, el maná del cielo, el agua de la peña, la tierra prometida fueron repartidos con justicia pero el que se negó a esforzarse recibió justo pago por su negligencia. Evita ser malagradecido, imita a quienes toman la semilla y trabajan por la cosecha.
Juan 4: 35-37 nos habla: ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
Ninguno de los discípulos era agricultor, todos eran pescadores pero Jesús los envió a cosechar. La Palabra siempre da fruto. Lo vemos en la Biblia desde el Génesis. En este pasaje sucede lo mismo, la naturaleza se doblega ante Su poder y los milagros tienen lugar porque se obtuvo la cosecha en el tiempo del Señor.
La gran promesa es que recibirás salario además del fruto de tu siembra. Es parecida a la recompensa que un padre le da a un hijo cuando finalmente se gradúa de la universidad. Si el hijo aprovechó la semilla, estudió y obtuvo su título, entonces el padre podrá darle el dinero para que inicie su vida profesional. Dios te da la semilla para que siembres, te da la oportunidad de cosechar el fruto y además desea pagarte por hacerlo. Esa es una oferta que no puedes rechazar. No lo avergüences negándote a recoger la cosecha. Hónralo con tu esfuerzo y deja que te transforme en un cosechador que se sujeta a Su palabra y sabe multiplicar las bendiciones que recibe.
Debes ser un buen sembrador y cosechador que honre al Señor con los frutos de su esfuerzo.
La Biblia habla más de problemas económicos de lo que pensamos. Abraham, Moisés y Job sufrieron escases; los seguidores de David eran perseguidos por sus acreedores y Caín asesinó a su hermano Abel por envidia de la ofrenda que dio. La Palabra nos demuestra cómo el Señor levanta financieramente a Sus hijos sin necesidad de bancos y bolsa de valores. Si nuestra esperanza estuviera depositada en Él, seríamos prosperados rápidamente. Atrévete a dar grandes pasos de fe hacia la prosperidad.
La batalla por cosechar
Joel 3: 10 dice: Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
Debes ser fuerte en el Señor y proclamarlo con seguridad. En ese tiempo, la situación económica era grave. Las plagas habían acabado con todos los cultivos. Dios pidió a los sacerdotes y ministros que se vistieran de luto porque había cesado la ofrenda. Eso era vergonzoso pero la promesa fue de restitución. Muchas veces sufrimos vergüenza en medio de una situación económica difícil, los cobradores te llaman, los socios hacen fracasar algún negocio y los clientes se niegan a pagar, sin embargo el Señor ofrece limpiar tu nombre para que recuperes la dignidad.
El mandato fue claro, había que convertir los instrumentos de labranza en espadas para luchar por la cosecha. Ya no era tiempo de siembra sino de guerra. Las cosechas son batallas a ganar. Muchos han sembrado pero no saben pelear por su cosecha. Todo se cultiva, ahora se habla hasta de siembra de productos del mar, los camarones y tilapias se cosechan en granjas. Incluso la vida humana se siembra a través del esperma que fecunda un óvulo. Las madres pelean por sus hijos desde el primer aliento de vida dentro de ellas. Mi esposa Sonia lo hizo por nuestra hija Ana Gabriela que tuvo complicaciones antes de nacer. Cuando intenté reconfortarla con oración, ella me dijo que no era tiempo de pedir sino de actuar y urgió al doctor para que la operara aunque no estaba totalmente anestesiada. Eso es luchar por la cosecha.
El tiempo de la cosecha
Juan 4:35 recuerda: ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.
Lo primero que debemos saber para cosechar es identificar el tiempo idóneo. No podemos recoger la semilla que no ha germinado como tampoco debemos dejar que el fruto se pudra sin aprovecharlo. Génesis lo dice claramente, hay un tiempo para sembrar y otro para cosechar, como hay invierno y verano, tiempo para vivir y morir.
La Palabra dice que la mies es mucha y los obreros pocos. Si sabemos sembrar también debemos saber cosechar porque hacen falta personas que sepan hacerlo. Cuando la semilla y la tierra son buenas, la cosecha es segura y el Señor es proveedor de excelente materia prima para la siembra.
Un amigo hizo que pusiera mi atención en el proceso de cosecha y me enseñó. Debemos estar pendientes de notar el tiempo adecuado y aprovecharlo. Él me decía que cuando veía que un cliente le aceptaba alguna cotización o que alguien le pagaba sin protestar, tomaba ese momento como una oportunidad de cosecha e iniciaba un trabajo intenso. Llamaba a quienes le debían, enviaba más cotizaciones y promocionaba nuevos productos. Hacía todo lo necesario por recibir lo que había sembrado con esfuerzo, sin falsa humildad o religiosidad. Si has sembrado es justo que recoja fruto. No tengas miedo, toma el arma y pelea por tu cosecha.
Hace poco estuve sembrando por un auto nuevo para un miembro del equipo. Esta semana vino un discípulo que tiene un predio y me lo ofreció. Sin perder tiempo le pregunté cuándo podía ir a traerlo. Cuando lo recibí, organizamos una cena porque la cosecha debe ser motivo de fiesta. Los agricultores compran su carro último modelo con el ingreso de su cosecha. Saben invertir en tierra y semilla porque están pensando en lo que obtendrán. Nada es casualidad, se preparan y siembran bien para recibir un beneficio.
En tiempos bíblicos se celebraba la fiesta de las primicias al recoger la primera cosecha. De esa forma se bendecía el resto que estaba pendiente. Es tan importante cosechar que la fiesta era en ese momento y no al sembrar. La Palabra dice que por cada pecador que se convierte hay fiesta en el cielo. Imagino que si el convertido era realmente malo, incluso el diablo celebra porque ni en el infierno lo querían. El Señor desea que celebres y te alegres porque de esa forma le das la honra que merece. Cuando recibas tu cosecha haz una fiesta y muestra lo que has obtenido con tu esfuerzo.
Aprende a reconocer tu cosecha. Si has sembrado en tu esposo y él te da evidencias de arrepentimiento, no te hagas la difícil y muestres desconfianza, demuestra tu inteligencia y recíbelo con palabras de afecto para que la cosecha no se pierda. El Señor dice que levantes tus ojos porque la cosecha está lista y debes recogerla.
En lo poco y en lo mucho
En 2da. de Samuel 23:11-12 lemos: Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos. El entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.
Este hombre peleó por su terreno aunque fuera pequeño. Demostró ser buen sembrador y excelente cosechador. Si no luchas por lo pequeño, tampoco lo harás por lo grande, no menosprecies lo que tienes y aprende a sacarle partido. Si eres fiel en lo poco serás puesto sobre mucho. El Señor al principio da poco para probar tu fidelidad. En Casa de Dios siempre fuimos fieles, tanto en la galera donde nos congregábamos en los primeros años como en el templo que tenemos ahora y de igual forma lo haremos al terminar de construir Ciudad de Dios. Hemos sido buenos sembradores y cosechadores que honramos a nuestro Padre y proveedor. Donde sea que estemos somos eficientes y hacemos las cosas bien.
La Palabra habla de lentejas. Estas legumbres tienen las calorías y proteínas necesarias para que nuestro cuerpo funcione bien. Este hombre defendió la energía que el pueblo necesitaba durante la batalla. Su victoria fue importante, así como la tuya cuando luchas por recoger la cosecha que proveerá a lo que te acompañan.
Nunca te avergüences de cosechar, no importa si es mucho o poco, deja la falsa humildad y reconoce que das para recibir porque Dios lo hizo de la misma forma. Nos amó y por eso le amamos, envió a Su hijo porque quería atraernos a Su familia, Jesús derramó Su sangre esperando que nos convirtiéramos. Espera que le demos porque Él nos dio primero. De igual forma nosotros amamos esperando ser amados porque nadie se casa con alguien que no ama. Todos esperamos fidelidad y provisión como resultado de dar lo mismo. Yo siembro en mi esposa todas las palabras de cariño que puedo porque me gusta recibirlas. Una mujer sirve a su marido porque espera provisión y respeto. Ninguna se casaría con un vago que no le retribuya el amor y atención que recibe. Esto no significa que seamos egoístas o interesados, simplemente sembramos para cosechar como un ejercicio de fe necesario y bueno.
Cosechar es un honor
Proverbios 10: 4-5 comparte: La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.
El Señor nos provee de semilla, tierra y lluvia para que podamos sembrar y cosechar. Si lo tienes todo, debes aprovecharlo y hacer la parte que te corresponde. Siembra y cosecha. Él hizo lo imposible, ahora tú debes hacer lo posible y completar el proceso.
Prepárate y busca instruirte para ser un cosechador eficiente. No desperdicies las oportunidades porque esa actitud avergüenza al Señor. Pídele sabiduría para saber reconocer el tiempo adecuado y recoge tu cosecha sin temor. La única forma de no recibir es dejar de dar. Pelea la batalla de tu cosecha para Su honra y gloria.
Continuamos con un nuevo episodio del podcast Lunaches dándole pausa a los temas del Espíritu Santo para dedicarnos a hablar de un tema muy importante y que a todos les interesará escuchar: el chisme.
A todos nos gusta los chismes. La Biblia dice que son como suaves bocados (“Las palabras del chismoso son como bocados suaves,Y penetran hasta las entrañas” Proverbios 26:22), y a pesar de ser atractivos son sumamente peligrosos. Son realmente una amenaza, pueden destruir vidas, amistades y relaciones.
En este episodio te enseñaremos que hacer para que los chismes no destruyan tu vida. Disfútalo:
Ashley Tisdale es conocida por su rol de niña rica en la trilogia de High School Musical y su rol de vendedora de dulces en Zack y Cody: Gemelos en Accion. En la gira del tour de High School Musical: El Concierto, ella presento algunas de sus canciones de su primer album, Headstrong que tuvo un buen rating y aceptacion en los Estados Unidos.
Pero Ashley vuelve con una version más adulta y personal en su Nuevo Album “Guilty Pleasure” con canciones de Rock/pop muy originales y muy buenas. Warner Bros. Records lanzo su album el 28 de Julio de 2,009 y esta disponible de descarga en AshleyTisdale.com/store, iTunes Store y Amazon.com.
La lista de singles oficiales es esta:
(Hagan click en la cancion que quieran descargar para bajarla desde iTunes)
Graduated from High School Musical and on the eve of her 24th birthday, Ashley Tisdale is ready to act like an adult, or at least not like a tween, on her second album, Guilty Pleasure. The title is a giveaway to Ashley’s pop aspirations, the cover an indication of her Britney Blackout makeover, the album a curious hodge-podge of every young starlet of the last few years of the decade, both big and small, good and bad. Britney, in her post-K-Fed incarnation, is naturally at the foundation, but Ashley also incorporates Ashlee Simpson’s junkie-wannabe rock, Katy Perry’s provocative stomp, Fergie’s trashy club crawl, some of Christina’s theatricality, and Kelly Clarkson’s spunk plus, most bizarrely, a bit of Lindsay Lohan’s soul-baring second album on “How Do You Love Someone,” a song that lashes out at distant dysfunctional parents, a song so atypically ugly it stops the album dead. That is, until the realization flashes that this, like so much in Tisdale’s career, is a careful pose from a showbiz kid who relishes performing so much she’ll try anything just along as she can stay on the stage. That attitude can be a little grating in High School Musical, because it was amplified in the character of Sharpay Evans, but here it largely works because her total commitment to the game can result in some truly fun disposable pop. Not everything works — Tisdale isn’t convincing when she tries to deal in either pain or carnality, but when she sticks to the surface, she makes sure that Guilty Pleasure lives up to its title.
La fidelidad al Señor y tu buen nombre son como joyas preciosas que debes guardar. Recuerda que todo lo puedes en Cristo Jesús.
Hay cosas mejores que el oro. La fe y la sangre de Jesús son dos de ellas. Si estás pasando por alguna dificultad financiera, concéntrate en lo que tienes y deja de lamentarte por lo que perdiste. Cuando el bienestar económico peligra, sólo la confianza en Dios y Su gracia incorruptible pueden ayudarte.
Eclesiastés dice que el dinero es escudo, por eso cuando lo perdemos nos sentimos desprotegidos, pero recuerda que el Salmo 144:2 dice que Dios es nuestro escudo y definitivamente es más poderoso que todo el dinero del mundo. Así que no temas porque la promesa es que no hay justo desamparado ni su simiente que mendigue el pan.
Buen nombre
Proverbios 22:1 dice: De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro.
Proverbios 22:1 (Biblia al Día) dice: Si tienes que elegir, prefiere el buen nombre a las muchas riquezas; porque ser tenido en buena estima es mejor que la plata y el oro.
Tu nombre vale más que el dinero y es lo único que te identifica, incluso cuando mueras. Los nombres Nerón, Hitler, Bin Laden o Sadam Hussein no inspiran porque son sinónimos de maldad y nadie quisiera llamar a sus hijos así. Muchos utilizan los nombres bíblicos para su descendencia como amuletos de buena suerte. Esto tampoco es bueno pero nos indica que el nombre tiene un valor que debemos cuidar. Tal vez tu hija se llama Ester pero ya ha tenido varios novios durante el año, también hay muchos hombre llamados Jesús en la cárcel. Un nombre se construye con las acciones de quien lo posee. No te confundas.
Mi madre me puso Carlos porque es el nombre de rey pero eso no me hizo quien soy. A pesar de mi nombre tan bien escogido, terminé con varios apodos. Me llaman Cash porque así pronunciaba mi propio nombre cuando era niño. También me llamaban gato porque en un trabajo que tenía era muy servicial. Sin importar de qué forma me llamen, tengo una imagen sólida respaldada en mi comportamiento íntegro. Todos los nombres tienen un significado que debemos construir con obras. La oración del padre nuestro dice: “santificado sea Tu nombre” porque es importante honrar a Dios a través de nuestra vida santa y entregada a Él.
No arriesgues tu nombre comprometiéndolo en negocios poco honorables. Si fracasas y además manchas tu imagen, tendrás que irte y empezar de nuevo en otro lugar donde no te conozcan. Busca que tu nombre sea sinónimo de puntualidad, honradez y buena conducta. De esta forma serás respetado y aunque pierdas todo, podrás levantarte. Un banco asume el riesgo de dar crédito solamente a quienes tengan buen récord y demuestren la integridad de su nombre.
Construye el nombre de tu empresa y familia, fortalécelos con valores y principios. Esa es la mejor herencia y capital que puedes dar a tus hijos. Nunca te asocies con alguien que tenga mal nombre. Acércate a esas personas solamente para compartirles la Palabra. Si has manchado tu nombre, recuerda que Dios puede restaurarte con Su sangre que vale más que el oro. Como miembro de Casa de Dios o seguidor de este ministerio puedes caminar con la frente en alto porque aunque nos critiquen por la prosperidad, nunca podrán acusarnos de robar o deberle a alguien. Nuestro nombre es sinónimo de integridad y honradez.
Prosperidad en el Señor
Proverbios 22:4 recuerda: Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
Proverbios 22:4 (Biblia al Día) recuerda: La humildad y el respeto hacia el Señor llevan al hombre a la riqueza, a la honra y a una larga vida.
La voluntad de Dios es que seamos económicamente prósperos y que lo logremos de forma honrada y saludable. El Señor quiere sacarte de la escases, pero prefiere que no tengas dinero si para conseguirlo tienes que caer en tentación.
Para saber si estamos generando nuestra riqueza según Sus designios, asegúrate que lo haces trabajando honradamente, sin arriesgar tu bienestar físico y espiritual. El Señor no quiere que estés enfermo y cansado porque te matas trabajando. Él desea que le dediques tiempo y que además tengas vida familiar. Procede según Su voluntad y búscale para que dirija tus esfuerzos.
Integridad a toda prueba
En Proverbios 19:1-3 leemos: Mejor es el pobre que camina en integridad, Que el de perversos labios y fatuo. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca. La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.
El insensato nunca acepta sus errores, inclusive es capaz de culpar a Dios por lo malo que pueda sucederle. Nunca lo olvides, la integridad es más valiosa que el dinero y siempre debe ser tu elección. Niégate a cualquier propuesta ilícita que arriesgue tu buen nombre. Es mejor ser pobre íntegro que adinerado pecador. El límite lo pones tú. Conozco el caso de una empresa farmacéutica que prefirió arriesgar millones de dólares antes que poner en riesgo su buen nombre dejando en el mercado unas pastillas que podían matar a muchas personas. Ellos pudieron guardar el secreto porque el porcentaje de producto contaminado era poco, pero sus valores prevalecieron y ahora son una empresa líder en analgésicos porque se ganaron la confianza de los consumidores.
Los problemas económicos hacen que la gente blasfeme porque condicionan su vida al dinero y no a las promesas del Señor. No te comportes de acuerdo a la riqueza que tengas y bendice Su nombre sin importar tu situación financiera. Hay mucha tentación en la adversidad y siempre habrá quien cuestione tu fe ante las crisis. Especialmente en los momentos difíciles, créele y recuerda que la integridad es más valiosa que el oro.
Fidelidad en cualquier situación
Proverbios 30:1-2 cuenta: Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal. Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre.
La Biblia nos presenta a un hombre malo, que se identifica a sí mismo como una persona poco inteligente y agresiva. Él continúa diciendo: Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. (Proverbios 30: 7-9)
Este hombre condiciona su amor a Dios a su situación económica y lo peor es que advierte que le negará de cualquier forma, en la abundancia y en la pobreza. Muchas personas mal interpretan esta escritura y piensan que el mensaje es pedir sólo lo necesario sin tener más ambición. Pero no es así porque blasfemar contra el Señor nunca será una buena acción. Menos si nuestra adoración depende del bienestar económico que tengamos.
Filipenses 4:11-13 dice: No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Por el contrario, Pablo nos enseña a bendecir a Dios en todo tiempo y circunstancia. Esa es la actitud correcta y justa. Mantén tu integridad y alaba al Señor en cualquier situación. Como pastor me sucede, recibo críticas tanto en la escases como en la abundancia, pero yo bendigo a mi Padre en todo momento porque Él es mi tranquilidad.
Hay cosas mejores que el dinero. No te afanes porque con fe e integridad saldrás adelante. Acepta a Jesús como tu Señor y Salvador. Pídele perdón por tus pecados y agradécele la oportunidad de nacer de nuevo. Imita a Pablo y busca al Señor en todo momento, bendice Su nombre para que te ayude a edificar el tuyo. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece para mantener tu integridad.
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